Biografía de Javier Dugnol
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Biografía de Javier Dugnol
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Javier Dugnol
 
Mis estudios están cerca de las Bellas Artes, pero no son ellos. Soy arquitecto de interiores, pero ya mucho antes de que se me ocurriera meterme en este artístico mundo, pintaba. Con 18 años y con la cabeza llena de incertidumbres, incomprensiones y demás avatares de esa edad, decidí un día, en que ya no podía mas, coger un pincel, mojarlo en aguarrás como había visto hacer de vez en cuando a mi padre, llevarlo al montoncito de óleo rojo (aun recuerdo el nombre del color: carmín de garanza oscuro) y de ahí al blanco lienzo. No había pintado nunca, pero a veces echo de menos esa sensación. De vez en cuando pienso que se pinta mejor cuanto menos se sabe, pues le pones más corazón y menos cabeza.
A partir de ese momento no he dejado de pintar. No he pisado nunca una academia; No tengo ningún premio; ni recuerdo de una gran exposición, ni nada de lo habitual en un pintor. Solo pinto; y mi currículo son mis cuadros.


¿Qué pinto?.
Ahora mi soledad. Aglutinando las posibles teorías, pensamientos sobre arte y definiciones al respecto para definir la pintura como tal, me atrevo a comprimirlo en una frase: pinto emociones sobre un soporte figurativo. Aunque a primera vista mis cuadros puedan parecer figurativos es tan solo el soporte para expresar una emoción, un deseo, una opresión en el pecho, un anhelo, la tristeza, la alegría; en fin, mi estado de ánimo, mi mundo interior; me pinto a mi. A partir de esta base y con el transcurso del tiempo y del trabajo he ido desarrollando otras posibilidades, otras búsquedas a través de la pintura. A día de hoy además de mi mundo interior también pinto oraciones, ruegos exortizaciones (al amor, a las perdidas, a mis males). Uso la pintura como medicina, como alimento, como oráculo, como fotografías de mi mundo interior en diversos procesos interiores.
Entendería que alguien ajeno a mí, no viera lo por mí expresado. Incluso personas cercanas no son capaces de leer el cuadro y necesitan de una explicación. Usando iconos a modo de palabras en un libro voy hablando de las cosas que me pasan y me gustaría que pasaran. Pero quizás esta falta de entendimiento, mas que un problema pueda suponer una ventaja, pues siempre habrá un cuadro diferente para cada observador y será tan valido y lícito como lo es para mí.
Chimeneas que lloran, ventanas que gritan y quieren saltar, tejados que se mueven, y blancas paredes que quieren tocar el cielo. Hay veces que con estos elementos se nos indica un camino; a veces más espiritual, a veces más tangible a través de las formas, las luces y las sombras invitándonos a seguir un recorrido visual para llegar a……..